sábado, 14 de diciembre de 2013

OROZCO



Esta no se la pude conseguir completa pero espero que la busque y la baje por ahí.
Si los japoneses le parecen personas con intereses extraños, debería profundizar en la carrera de Kiyotaka Tsurisaki. Atraído por las credenciales del país más peligroso del mundo, terminó metido en el peor (nada personal) barrio de Bogotá, Colombia, husmeando en la vida de uno de los embalsamadores que se ganan el pan arreglando cadáveres en ese barrio, en cercanías de Medicina legal.
Si hay algo extraño en todo esto es darse cuenta que una persona puede ganarse la vida abriendo cuerpos, lavarlos con una manguera y decidir qué va a comer al almuerzo. Es un trabajo que alguien tiene que hacer y, si le consuela, ese alguien no gana mucho dinero.
¿Alguna vez se preguntó por qué los cadáveres tienen una expresión y unos gestos tan diferentes a los del cuerpo vivo?
El embalsamador, para entregar un cuerpo que se descomponga rápidamente, debe vaciarlo, lavar los órganos, llenarlos de un líquido corrosivo que los cocina para que no huelan tan mal, vestirlos, afeitarlos maquillarlos y filosofar sobre sus vidas.
La curiosa técnica de Orozco para levantar cadáveres sin ayuda, las enseñanzas que dejó en su aprendiz, el pintoresco vecindario y los competidores comerciales se combinan con la sangrienta rutina de un hombre que se gana la vida haciendo presentable el principal producto cárnico colombiano: el cadáver humano.
Orozco es una leyenda del underground, la Bogotá que los bogotanos no quisieron conocer, el basuco, la violencia y la rutina.
Pese a los cadáveres abiertos, las lecciones de anatomía que afortunadamente no tienen olor (uno de los principales encantos del cine), a ver cómo le reemplazan a uno el cerebro con periódicos y luego e pegan los ojos con pegante de secado rápido, Orozco es un documental respetuoso de la realidad y las rutinas del embalsamador, un hombre de familia, respetuoso de las leyes.
¿Por qué ver morbosamente un documental sobre un hombre que tiene un trabajo inusual?
Esa es su decisión. En mi caso, voy por que me cremen.
Búsquela, encuéntrela y véala con cautela, precaución y, preferiblemente, no después de almorzar.
Si le ofende ver lo que hacen con los cadáveres, no se muera.  


☠☠☠☠

CON CARIÑO PARA TI, BJÖRK

                              

¿A quién no le atraen las historias de acosadores más que las celebridades mismas?
En primer lugar, aclaro que no tengo nada contra las personas con síndrome de Down. Lo digo para aclarar que mi problema con la cantante Björk es su actitud en la vida y no su número total de cromosomas. En fin...
Ricardo López es bastante joven, vive solo y se dedica a exterminar cucarachas. En definitiva, no tiene una vida soñada. En sus ratos libres, además de disfrutar la música de Björk, su enamorada y cantante favorita, come pizza, esculpe y pinta cuadros en su diminuto apartamento.
Un enorme modelo de Björk engalana el espacio.
La compra de una cámara de video se combina con un episodio de la vida de Björk que termina por desencajar a López, individuo a quien ella jamás conocería. La noticia de que su amada cantante islandesa tiene relaciones de pareja con un hombre negro, exacerba el racismo de López, de evidente ascendencia latina, y lo lleva a tomar una decisión que le daría sentido a sus últimos días.
¿Fue la cámara el verdadero motivo de todo?
Nunca lo sabremos.
Desde el momento en el que López le advierte a Björk que se vengará de ella por salir con un negro, comienza a maquinar y a buscar la manera de perjudicarla. Entre pruebas y elucubraciones, hablando siempre a la cámara, con nosotros, López decide enviar un paquete con ácido que explotaría en la cara de su amada. Luego de eso, se suicidaría. 
A medida que el tiempo pasa, Ricardo se va poniendo más agresivo y raro. Por una pelea con su jefe es echado del trabajo y su familia, conocedora de su personalidad explosiva, se preocupa en vano sin sospechar lo que sucede y sin poder hacer nada.
Ricardo López graba todo el proceso de planeación de su atentado y hace confesiones escabrosas a la cámara sobre su vida y sus complejos. Confiesa, por ejemplo, que no quisiera tener sexo con Björk sino abrazarla y demostrarle que, pese a su instinto asesino, era un hombre cariñoso que, seguramente, la amaba más que el hombre negro con el que salía.
La decisión de  Ricardo López de andar desnudo por la casa le da, sin duda, un giro especial a la película. A medida que avanza el plan, avanza la locura de Ricardo López que finalmente logra conseguir un arma para darle el toque conclusivo a su épica hazaña.
Después de probar el proyecto con una rebanada de pizza, López le da los últimos ajustes a su invento. Después de enviarlo, se rapa la cabeza, se pinta los pezones y la cara de rojo y se dispone a pasar sus últimos momentos frente a su cámara, oyendo su música favorita. La decisión está más que tomada y ya no hay vuelta atrás.
López ajusta la cámara, planea el cuadro poniéndose un lienzo atrás que dice en inglés 'Lo mejor de mí', esperando que en él caigan la sangre y los sesos después del disparo que piensa darse en la boca. Termina el disco que estaba oyendo. Había prometido morir al terminar. Termina y uno, como él, siente el corazón en la boca... el de él, por supuesto. El tiro suena más suave de lo que uno esperaba, el lienzo queda en blanco y la cámara queda andando mientras se oye la sangre salir por la boca de Ricardo López.
Si le sirve de consuelo, Björk no recibió el paquete, no sufrió ningún daño y terminó su relación con el hombre negro.
Nada como el género del personaje desequilibrado que se graba a si mismo para reconciliarse con la realidad.
¿Todavía sueña con ser una cantante excéntrica?
Por ahí debe andar su media naranja...
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HATED


¿A quién no le atraen las historias de acosadores más que las celebridades mismas?
En primer lugar, aclaro que no tengo nada contra las personas con síndrome de Down. Lo digo para aclarar que mi problema con la cantante Björk es su actitud en la vida y no su número total de cromosomas. En fin...
Ricardo López es bastante joven, vive solo y se dedica a exterminar cucarachas. En definitiva, no tiene una vida soñada. En sus ratos libres, además de disfrutar la música de Björk, su enamorada y cantante favorita, come pizza, esculpe y pinta cuadros en su diminuto apartamento.
Un enorme modelo de Björk engalana el espacio.
La compra de una cámara de video se combina con un episodio de la vida de Björk que termina por desencajar a López, individuo a quien ella jamás conocería. La noticia de que su amada cantante islandesa tiene relaciones de pareja con un hombre negro, exacerba el racismo de López, de evidente ascendencia latina, y lo lleva a tomar una decisión que le daría sentido a sus últimos días.
¿Fue la cámara el verdadero motivo de todo?
Nunca lo sabremos.
Desde el momento en el que López le advierte a Björk que se vengará de ella por salir con un negro, comienza a maquinar y a buscar la manera de perjudicarla. Entre pruebas y elucubraciones, hablando siempre a la cámara, con nosotros, López decide enviar un paquete con ácido que explotaría en la cara de su amada. Luego de eso, se suicidaría. 
A medida que el tiempo pasa, Ricardo se va poniendo más agresivo y raro. Por una pelea con su jefe es echado del trabajo y su familia, conocedora de su personalidad explosiva, se preocupa en vano sin sospechar lo que sucede y sin poder hacer nada.
Ricardo López graba todo el proceso de planeación de su atentado y hace confesiones escabrosas a la cámara sobre su vida y sus complejos. Confiesa, por ejemplo, que no quisiera tener sexo con Björk sino abrazarla y demostrarle que, pese a su instinto asesino, era un hombre cariñoso que, seguramente, la amaba más que el hombre negro con el que salía.
La decisión de  Ricardo López de andar desnudo por la casa le da, sin duda, un giro especial a la película. A medida que avanza el plan, avanza la locura de Ricardo López que finalmente logra conseguir un arma para darle el toque conclusivo a su épica hazaña.
Después de probar el proyecto con una rebanada de pizza, López le da los últimos ajustes a su invento. Después de enviarlo, se rapa la cabeza, se pinta los pezones y la cara de rojo y se dispone a pasar sus últimos momentos frente a su cámara, oyendo su música favorita. La decisión está más que tomada y ya no hay vuelta atrás.
López ajusta la cámara, planea el cuadro poniéndose un lienzo atrás que dice en inglés 'Lo mejor de mí', esperando que en él caigan la sangre y los sesos después del disparo que piensa darse en la boca. Termina el disco que estaba oyendo. Había prometido morir al terminar. Termina y uno, como él, siente el corazón en la boca... el de él, por supuesto. El tiro suena más suave de lo que uno esperaba, el lienzo queda en blanco y la cámara queda andando mientras se oye la sangre salir por la boca de Ricardo López.
Si le sirve de consuelo, Björk no recibió el paquete, no sufrió ningún daño y terminó su relación con el hombre negro.
Nada como el género del personaje desequilibrado que se graba a si mismo para reconciliarse con la realidad.
¿Todavía sueña con ser una cantante excéntrica?
Por ahí debe andar su media naranja...
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DROGA, VIAJE SIN REGRESO


¿A quién no le atraen las historias de acosadores más que las celebridades mismas?
En primer lugar, aclaro que no tengo nada contra las personas con síndrome de Down. Lo digo para aclarar que mi problema con la cantante Björk es su actitud en la vida y no su número total de cromosomas. En fin...
Ricardo López es bastante joven, vive solo y se dedica a exterminar cucarachas. En definitiva, no tiene una vida soñada. En sus ratos libres, además de disfrutar la música de Björk, su enamorada y cantante favorita, come pizza, esculpe y pinta cuadros en su diminuto apartamento.
Un enorme modelo de Björk engalana el espacio.
La compra de una cámara de video se combina con un episodio de la vida de Björk que termina por desencajar a López, individuo a quien ella jamás conocería. La noticia de que su amada cantante islandesa tiene relaciones de pareja con un hombre negro, exacerba el racismo de López, de evidente ascendencia latina, y lo lleva a tomar una decisión que le daría sentido a sus últimos días.
¿Fue la cámara el verdadero motivo de todo?
Nunca lo sabremos.
Desde el momento en el que López le advierte a Björk que se vengará de ella por salir con un negro, comienza a maquinar y a buscar la manera de perjudicarla. Entre pruebas y elucubraciones, hablando siempre a la cámara, con nosotros, López decide enviar un paquete con ácido que explotaría en la cara de su amada. Luego de eso, se suicidaría. 
A medida que el tiempo pasa, Ricardo se va poniendo más agresivo y raro. Por una pelea con su jefe es echado del trabajo y su familia, conocedora de su personalidad explosiva, se preocupa en vano sin sospechar lo que sucede y sin poder hacer nada.
Ricardo López graba todo el proceso de planeación de su atentado y hace confesiones escabrosas a la cámara sobre su vida y sus complejos. Confiesa, por ejemplo, que no quisiera tener sexo con Björk sino abrazarla y demostrarle que, pese a su instinto asesino, era un hombre cariñoso que, seguramente, la amaba más que el hombre negro con el que salía.
La decisión de  Ricardo López de andar desnudo por la casa le da, sin duda, un giro especial a la película. A medida que avanza el plan, avanza la locura de Ricardo López que finalmente logra conseguir un arma para darle el toque conclusivo a su épica hazaña.
Después de probar el proyecto con una rebanada de pizza, López le da los últimos ajustes a su invento. Después de enviarlo, se rapa la cabeza, se pinta los pezones y la cara de rojo y se dispone a pasar sus últimos momentos frente a su cámara, oyendo su música favorita. La decisión está más que tomada y ya no hay vuelta atrás.
López ajusta la cámara, planea el cuadro poniéndose un lienzo atrás que dice en inglés 'Lo mejor de mí', esperando que en él caigan la sangre y los sesos después del disparo que piensa darse en la boca. Termina el disco que estaba oyendo. Había prometido morir al terminar. Termina y uno, como él, siente el corazón en la boca... el de él, por supuesto. El tiro suena más suave de lo que uno esperaba, el lienzo queda en blanco y la cámara queda andando mientras se oye la sangre salir por la boca de Ricardo López.
Si le sirve de consuelo, Björk no recibió el paquete, no sufrió ningún daño y terminó su relación con el hombre negro.
Nada como el género del personaje desequilibrado que se graba a si mismo para reconciliarse con la realidad.
¿Todavía sueña con ser una cantante excéntrica?
Por ahí debe andar su media naranja...
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HEROINA, VIAJE SIN REGRESO

   

Si la droga hace algo malo es dejar a tantos rehabilitados por ahí perdidos sin saber qué hacer con sus vidas ni con las nuestras; medio cristianos, medio tocados, siempre buscando reproducir los psicodélicos estados que ya no podrán sentir jamás, según dicen.
Lejos del 'glamour' de las películas de jonkies, sin diarrea, sin vómitos, abstinencias ni jóvenes sedados, este 'exploitation film' colombiano explora (y explota) los misteriosos caminos de una droga que, al parecer, dejó a este rehabilitado en un extraño estado de delirio ejemplar y  pedagógico que tendrá como objetivo alejarnos definitivamente de ella.
Si hay algo atractivo en los videos preventivos es, sin duda, la imitación del estado de locura temporal que produce la droga en quien la utiliza, en este caso, en quien imagina que la utiliza. Esta es una de las más patéticas locuras, si eso le sirve de carnada. Le aseguro que se va a quedar esperando a que el tipo consiga heroína de verdad.
¿Qué efecto puede hacer la heroína imaginaria en alguien que jamás la probó?
Si no se había dado cuenta, aquí la droga es más falsa que la solución al problema que causa. Además de una pésima interpretación de un jonkie gordo y con delirios de maldito poeta, sorprenden el efecto de la babaza hecho con una pastilla efervescente para la acidez estomacal y la cachucha con el signo pesos que corona a nuestro héroe de la heroína.
Luego de un largo e insoportable mal viaje junto al protagonista, en el que éste no tiene muy claro si incluirnos o no, el 'afectado' se excede en consumo de drogas y protagoniza un patético espectáculo en la calle hasta que una ambulancia lo lleva a que lo revivan mientras este patalea y grita bajo los efectos de la droga imaginaria.
Si la morbosidad lo o la lleva detrás de los efectos de la droga para asustarse, asústese de los efectos de la sobriedad y la falta de droga en sus sistema. Convénzase de que no hay esperanzas ni motivos para no drogarse porque nada puede ser peor que terminar así.
Este video es un viaje sin regreso.
Ojalá la droga hubiera sido de verdad. Tal vez el resultado habría sido menos patético.
No se lo pierda.

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MARIHUANA

   

Si la droga hace algo malo es dejar a tantos rehabilitados por ahí perdidos sin saber qué hacer con sus vidas ni con las nuestras; medio cristianos, medio tocados, siempre buscando reproducir los psicodélicos estados que ya no podrán sentir jamás, según dicen.
Lejos del 'glamour' de las películas de jonkies, sin diarrea, sin vómitos, abstinencias ni jóvenes sedados, este 'exploitation film' colombiano explora (y explota) los misteriosos caminos de una droga que, al parecer, dejó a este rehabilitado en un extraño estado de delirio ejemplar y  pedagógico que tendrá como objetivo alejarnos definitivamente de ella.
Si hay algo atractivo en los videos preventivos es, sin duda, la imitación del estado de locura temporal que produce la droga en quien la utiliza, en este caso, en quien imagina que la utiliza. Esta es una de las más patéticas locuras, si eso le sirve de carnada. Le aseguro que se va a quedar esperando a que el tipo consiga heroína de verdad.
¿Qué efecto puede hacer la heroína imaginaria en alguien que jamás la probó?
Si no se había dado cuenta, aquí la droga es más falsa que la solución al problema que causa. Además de una pésima interpretación de un jonkie gordo y con delirios de maldito poeta, sorprenden el efecto de la babaza hecho con una pastilla efervescente para la acidez estomacal y la cachucha con el signo pesos que corona a nuestro héroe de la heroína.
Luego de un largo e insoportable mal viaje junto al protagonista, en el que éste no tiene muy claro si incluirnos o no, el 'afectado' se excede en consumo de drogas y protagoniza un patético espectáculo en la calle hasta que una ambulancia lo lleva a que lo revivan mientras este patalea y grita bajo los efectos de la droga imaginaria.
Si la morbosidad lo o la lleva detrás de los efectos de la droga para asustarse, asústese de los efectos de la sobriedad y la falta de droga en sus sistema. Convénzase de que no hay esperanzas ni motivos para no drogarse porque nada puede ser peor que terminar así.
Este video es un viaje sin regreso.
Ojalá la droga hubiera sido de verdad. Tal vez el resultado habría sido menos patético.
No se lo pierda.

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